top of page
23 de octubre de 2021
Las batallas del Brexit están de vuelta. Y no sorprende que la más importante sea la de Irlanda del Norte, el tema que presentó más dificultades durante las negociaciones sobre el Brexit. Supuestamente, esta cuestión se resolvió con un protocolo acordado en 2020, que evita una frontera entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte. De esta forma, Irlanda del Norte se mantenía en el mercado único de la Unión Europea, así como en la unión aduanera, a pesar de que Gran Bretaña quedó fuera de ambos.
Sin embargo, esta solución implica controles fronterizos y aduaneros en el Mar de Irlanda muy inconvenientes para Gran Bretaña. Por ello, el pasado mes de julio, el gobierno británico propuso una revisión radical que prescindiría de casi todos ellos.
El 13 de octubre, la Comisión Europea ofreció un compromiso para mantener el protocolo pero recortando los controles, especialmente para las carnes refrigeradas y los medicamentos. También propuso eliminar los controles de los productos claramente destinados a su consumo en Irlanda del Norte. La Comisión afirma que esto acabaría con la mitad de los controles actuales. Sin embargo, Lord Frost, el negociador ante la UE enviado por Boris Johnson, se adelantó a esta oferta un día antes y retiró su demanda de una reescritura completa del protocolo. Este nuevo planteamiento ponía su énfasis en eliminar el papel del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas (TCE) en su vigilancia.
El protocolo fue fundamental para el acuerdo del Brexit, que Johnson presentó a los votantes en diciembre de 2019 como un triunfo, ya que, de facto, el Reino Unido se mantendría en una unión aduanera con la UE. Johnson dijo que su acuerdo le dio a Irlanda del Norte lo mejor de ambos mundos. Pero Lord Frost dice ahora que el protocolo fue aceptado en un momento de debilidad y ha resultado insostenible. La sospecha en la UE es que el gobierno británico actuó de mala fe porque aceptó el protocolo sin intención de aplicarlo. Esta idea ha sido confirmada esta semana por Dominic Cummings, el entonces jefe de gabinete de Johnson.

Las batallas del Brexit están de vuelta
bottom of page

