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El Toro TV cuenta con una red de corresponsales y colaboradores internacionales que le permiten estar cerca de los acontecimientos más relevantes de la geopolítica y la economía internacional. El Brexit supuso una reconfiguración no sólo política, sino también conceptual de la Unión Europea. Nuestra apuesta es seguir in situ la evolución de la 5ª economía del mundo, un país vuelve a tener una voz independiente en la política internacional.
Tras unirse a El Toro TV en 2019, Jose Luis Hernández de Arce aceptó en 2021 el reto de ser el corresponsal de la cadena en el Reino Unido.
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31 de agosto de 2026
La factura de la luz sube en el Reino Unido pese al esfuerzo del nuevo Gobierno
Hablemos del recibo de la luz. Un dolor de cabeza que, a este lado del Canal, conocemos bien.
En el Reino Unido, las facturas van a subir de nuevo. Lo confirmó esta semana Ofgem, el regulador de la energía. Y el alza llega justo cuando el nuevo Gobierno prometía lo contrario.
Vamos a los números. A partir de octubre, el tope energético sube un cuatro por ciento. En la práctica, la factura media pasa de unas 1.663 libras al año a 1.723. Es decir, unos 60 libras más. Alrededor de cinco al mes.
El motivo tiene nombre. El gas. Su precio se ha disparado en los mercados internacionales, empujado por el conflicto en Oriente Medio. Y eso se traslada, directo, al bolsillo del consumidor.
Aquí entra la política. El nuevo primer ministro, Andy Burnham, llegó al cargo en julio. Y lo hizo con una promesa clara: bajar el coste de la vida. Una de sus primeras medidas fue quitar el IVA a la electricidad. Un cinco por ciento menos.
Pero el gas ha jugado en su contra. La subida se ha comido buena parte de ese alivio. De hecho, sin la rebaja del IVA, la factura habría subido unas 45 libras más. Así que la medida ayuda. Pero no basta.
Conviene poner esto en contexto. Millones de hogares británicos siguen atados a la energía importada. Cuando el mundo se tensa, ellos lo notan. Y España, en el fondo, comparte ese mismo problema. Dependemos, en buena parte, de lo que ocurre fuera.
Hay, eso sí, un matiz esperanzador. Una tercera parte de los hogares tiene tarifa fija. Y esos no sufrirán la subida. Además, quien no usa gas apenas notará el cambio.
La lección es sencilla, y muy familiar. Un gobierno puede aliviar. Puede rebajar impuestos. Pero no manda sobre el precio del gas en el mundo.
Y mientras tanto, el consumidor espera. Con la calculadora en la mano. Y el termostato, un poco más bajo.








